La historia de Red Gate Farm es mucho más que la crónica de una propiedad de lujo. Es el relato de cómo una de las mujeres más icónicas del siglo XX encontró su santuario personal lejos de los focos, y de cómo ese refugio acabó convirtiéndose en patrimonio público para las generaciones futuras.
El refugio donde Jackie encontró la paz
Después de vivir bajo el escrutinio constante como Primera Dama y tras las muertes de John F. Kennedy en 1963 y de su segundo marido, el magnate naviero Aristóteles Onassis en 1975, Jacqueline Kennedy Onassis tomó una decisión que cambiaría su vida. En 1979, a los 50 años, compró por sí misma —algo que nunca había hecho antes— 340 acres frente al mar en Aquinnah, Martha’s Vineyard, por 1,1 millones de dólares.
La propiedad, que había sido una granja de ovejas con apenas una pequeña cabaña de caza, se convertiría en Red Gate Farm: el lugar donde Jackie podía ser simplemente ella misma, rodeada de naturaleza, libros y su familia. Lo cierto es que esta compra representó su primera gran inversión inmobiliaria independiente, un acto de autonomía personal tras décadas definidas por las figuras masculinas de su vida.
La arquitectura discreta de Hugh Newell Jacobsen
Para diseñar su retiro, Jackie contrató al reconocido arquitecto modernista Hugh Newell Jacobsen, quien ya gozaba de prestigio internacional por su capacidad de fusionar la arquitectura tradicional americana con la sensibilidad modernista. La elección no fue casual: Jacobsen era conocido por sus diseños que, en sus propias palabras, «nunca gritan».
«Ella quería que pareciera Nantucket. Nantucket está lleno de arquitectura del siglo XIX, así que quería una casa moderna que pareciera una casa del siglo XIX», recordaba Jacobsen años después. El arquitecto, fallecido en 2021 a los 91 años, confesó que el proyecto de Red Gate Farm fue uno de los más desafiantes de su carrera, pero también uno de los que más amó.
El proceso de diseño fue extraordinariamente personal. Durante una de sus visitas al terreno, Jackie y Jacobsen dibujaron el plano completo de la casa a escala real con sus pies en la arena, caminando a través de las habitaciones propuestas para sentir el tamaño relativo de los espacios. Un método poco convencional que reflejaba el enfoque meticuloso de ambos.
Un paisaje diseñado por una leyenda
Para los jardines, Jackie recurrió a su querida amiga Rachel «Bunny» Mellon, la célebre paisajista y horticulturista que había rediseñado el Jardín de Rosas de la Casa Blanca durante la presidencia de JFK. Mellon transformó los 340 acres en un tapiz de dunas, estanques de agua dulce, praderas ondulantes y jardines cuidadosamente orquestados que se fundían con el paisaje natural de Aquinnah.
La propiedad se extiende desde Squibnocket Pond hasta los acantilados de Gay Head, con más de una milla de playa privada de arena blanca en el Atlántico. Un entorno que Jackie describió como «la expresión perfecta de su espíritu romántico y aventurero».
La casa que creció con la familia Kennedy
Completada en 1981, la residencia principal de estilo Cape Cod con tejas de cedro reflejaba la estética discreta que Jackie buscaba. Pero la propiedad no se quedó congelada en el tiempo. Tras la muerte de Jackie en 1994 y la trágica pérdida de su hijo John Jr. en 1999, su hija Caroline Kennedy y su esposo Edwin Schlossberg decidieron ampliar y renovar el conjunto.
En el año 2000, Caroline contrató a Deborah Berke, decana de la Escuela de Arquitectura de Yale, para expandir la residencia principal manteniendo su estilo y carácter atemporal. La casa principal creció hasta los 6.456 pies cuadrados, con cinco dormitorios en suite, cocina profesional, biblioteca, sala familiar y múltiples espacios de entretenimiento. Todas las habitaciones, excepto el comedor, tienen vistas al océano, y hay terrazas amplias para cenar al aire libre.
El nivel superior alberga cuatro dormitorios con baño privado, mientras que el dormitorio principal cuenta con su propio vestidor. En la planta baja se encuentran las salas de estar y comedor formales, la biblioteca, la cocina del chef, dos oficinas o estudios de arte, tres chimeneas, lavandería y sótano. La casa de invitados original de dos plantas, arquitectónicamente a juego con la residencia principal, ofrece cuatro dormitorios, tres baños, cocina, sala de estar y lavandería.
¿Cuánto vale un pedazo de historia americana?
En 2019, Caroline Kennedy puso Red Gate Farm en el mercado con un precio de 65 millones de dólares, lo que habría supuesto un récord absoluto para Martha’s Vineyard. «Esos nietos ya han crecido, así que ahora es el momento de seguir el ejemplo de mi madre y crear nuestros propios mundos», explicó Caroline en un emotivo comunicado. «Esperamos que una nueva familia atesore este lugar como nosotros lo hemos hecho durante tres generaciones».
Sin embargo, la historia tomó un giro inesperado. En lugar de venderse a un magnate o celebridad, la propiedad fue adquirida en diciembre de 2020 por la Martha’s Vineyard Land Bank Commission y la Sheriff’s Meadow Foundation por 27 millones de dólares en una compra conjunta de 304 acres. En septiembre de 2021, el Land Bank compró 32 acres adicionales por 10 millones de dólares, elevando el precio total de conservación a 37 millones de dólares, muy por debajo del precio de mercado inicial.
La familia Kennedy retuvo aproximadamente 95 acres que incluyen las residencias principales, pero el grueso del terreno pasó a manos públicas para su conservación permanente.
1979: La compra original
Jackie Kennedy Onassis adquiere 340 acres en Aquinnah por 1,1 millones de dólares. Una antigua granja de ovejas con una pequeña cabaña de caza se convierte en su proyecto personal de sanación.
2019: Salida al mercado
Caroline Kennedy lista la propiedad por 65 millones de dólares, lo que habría establecido un récord histórico para Martha’s Vineyard. El mercado inmobiliario de lujo de la isla observa con atención.
2020-2021: Conservación
La propiedad se vende por 37 millones de dólares a organizaciones conservacionistas. Ahora conocida como Squibnocket Pond Reservation, 323 acres se abren al público en junio de 2025 como reserva natural protegida.
De propiedad privada a patrimonio público
En junio de 2025, la antigua Red Gate Farm abrió sus puertas al público bajo el nombre de Squibnocket Pond Reservation, con dos senderos: uno norte que conduce al estanque y otro sur que lleva al Atlántico. Los senderos serpentean a través de matorrales, bolsas de robles, humedales de agua dulce y dunas azotadas por el viento.
La decisión de la familia Kennedy de vender la propiedad muy por debajo del valor de mercado para su conservación ha sido ampliamente celebrada. «Nuestra familia se ha esforzado por ser dignos administradores de este magnífico y frágil hábitat natural», declaró Caroline Kennedy. «Estamos emocionados de asociarnos con dos destacadas organizaciones isleñas y de que toda la comunidad de la isla y el público en general puedan experimentar su belleza».
La propiedad alberga 34 especies raras o en peligro de extinción, y el 75% de la reserva está designado como hábitat crítico por el estado. Para la tribu Wampanoag de Gay Head (Aquinnah), el sitio tiene un significado sagrado adicional, conectando el presente con siglos de historia indígena.
El mercado inmobiliario de Martha’s Vineyard en 2025-2026
La historia de Red Gate Farm cobra aún más relevancia cuando se observa el contexto actual del mercado inmobiliario de lujo en Martha’s Vineyard. En noviembre de 2025, LandVest | Christie’s International Real Estate cerró la venta récord de 48 Witchwood Lane en Edgartown por 37,5 millones de dólares, estableciendo un nuevo récord para la isla y superando ampliamente el anterior de 32,5 millones.
Dicho esto, el mercado de la isla muestra una sofisticación creciente. En 2025, Martha’s Vineyard registró 297 ventas de viviendas unifamiliares y multifamiliares, con un precio de venta promedio que subió bruscamente a 2.626.357 dólares y un precio medio de 1.695.000 dólares. Las propiedades de más de 5 millones de dólares continúan siendo las más activas, especialmente en Chilmark y Edgartown.
Lo cierto es que Martha’s Vineyard sigue siendo uno de los destinos inmobiliarios más codiciados de Estados Unidos. No obstante, como señalan los expertos locales, el mercado se ha vuelto más selectivo y estratégico, con compradores que buscan privacidad, acceso al océano y propiedades que puedan convertirse en retiros generacionales, exactamente lo que Red Gate Farm representó para la familia Kennedy durante más de cuatro décadas.
El legado de Jackie Kennedy Onassis
Red Gate Farm fue mucho más que una propiedad inmobiliaria. Fue el lugar donde Jackie construyó una casa de hadas en un árbol para sus nietos, donde podía caminar por la playa sin ser perseguida por fotógrafos, donde leía rodeada de naturaleza y donde encontró la regeneración tras años de pérdidas devastadoras.
El arquitecto Hugh Newell Jacobsen recordaba con cariño: «Nunca trabajé tan duro en mi vida y amé esa casa». Su diseño discreto pero elegante, que fusionaba la tradición arquitectónica de Nueva Inglaterra con la claridad modernista, resultó ser el marco perfecto para el último capítulo de la vida de una de las mujeres más admiradas del siglo XX.
Ahora, con gran parte de la propiedad convertida en reserva natural pública, el legado de Jackie trasciende lo personal. Miles de visitantes pueden experimentar la misma belleza salvaje que la cautivó en 1979, caminando por senderos que atraviesan dunas, praderas y humedales protegidos para siempre. Es, quizá, el final más apropiado para un lugar que siempre representó la búsqueda de paz, belleza y conexión con la naturaleza.
Para quienes buscan comprender el mercado inmobiliario de ultra lujo en destinos exclusivos, la historia de Red Gate Farm ofrece lecciones valiosas. No todas las propiedades icónicas terminan en manos de magnates o celebridades. Algunas, como esta, encuentran su destino más noble convirtiéndose en patrimonio compartido, demostrando que el verdadero lujo no siempre se mide en cifras de venta, sino en el impacto duradero que una propiedad puede tener en las generaciones futuras.
Si estás interesado en propiedades de lujo en destinos costeros exclusivos, te recomendamos explorar el catálogo de Christie’s International Real Estate, la firma que comercializó originalmente Red Gate Farm y que continúa siendo líder en el mercado de propiedades excepcionales en Martha’s Vineyard y otros enclaves de prestigio mundial.
Preguntas frecuentes sobre Red Gate Farm
¿Cuánto pagó Jackie Kennedy Onassis por Red Gate Farm?
Jackie Kennedy Onassis compró la propiedad de 340 acres en Aquinnah, Martha’s Vineyard, en 1979 por aproximadamente 1,1 millones de dólares. En aquel momento, la propiedad era una antigua granja de ovejas con solo una pequeña cabaña de caza.
¿Por qué Red Gate Farm no se vendió por los 65 millones de dólares solicitados?
Aunque la propiedad se listó inicialmente en 2019 por 65 millones de dólares, Caroline Kennedy optó por venderla a organizaciones conservacionistas por 37 millones de dólares en total (27 millones en 2020 y 10 millones adicionales en 2021), muy por debajo del precio de mercado, para asegurar la conservación permanente del terreno y su apertura al público.
¿Se puede visitar Red Gate Farm actualmente?
Sí. Desde junio de 2025, la mayor parte de la antigua Red Gate Farm está abierta al público como Squibnocket Pond Reservation. Los visitantes pueden recorrer dos senderos que atraviesan 323 acres de dunas, humedales y bosques. La familia Kennedy conservó aproximadamente 95 acres que incluyen las residencias principales, que permanecen privadas.
¿Quién diseñó la casa de Jackie Kennedy en Martha’s Vineyard?
El arquitecto Hugh Newell Jacobsen diseñó la residencia principal y la casa de invitados, completadas en 1981. Jacobsen era conocido por su estilo modernista que reinterpretaba formas arquitectónicas tradicionales americanas. En 2000, Caroline Kennedy contrató a Deborah Berke, decana de la Escuela de Arquitectura de Yale, para ampliar y renovar la casa principal manteniendo su carácter original.
¿Cuál es el récord de venta inmobiliaria en Martha’s Vineyard?
El récord actual de venta residencial en Martha’s Vineyard es de 37,5 millones de dólares, establecido en noviembre de 2025 con la venta de 48 Witchwood Lane en Edgartown. Esta transacción fue gestionada por LandVest | Christie’s International Real Estate y superó el récord anterior de 32,5 millones de dólares de 2019.
¿Qué hace que Red Gate Farm sea ecológicamente importante?
La propiedad alberga 34 especies raras o en peligro de extinción, y el 75% de la reserva está designado como hábitat crítico por el estado de Massachusetts. El terreno incluye ecosistemas diversos: dunas costeras, humedales de agua dulce, matorrales, bosques de robles y praderas. Además, el sitio tiene importancia cultural como tierra sagrada para la tribu Wampanoag de Gay Head (Aquinnah).
¿Cómo se compara el mercado inmobiliario de Martha’s Vineyard con otros destinos de lujo?
Martha’s Vineyard se mantiene como uno de los mercados inmobiliarios de lujo más exclusivos de Estados Unidos. En 2025, el precio medio de venta alcanzó 1,695 millones de dólares, con un promedio de 2,626 millones. El mercado es particularmente fuerte en propiedades de más de 5 millones de dólares en zonas como Chilmark y Edgartown, donde la privacidad, el acceso al océano y los terrenos amplios son altamente valorados.





